miércoles, 28 de agosto de 2013

Casi invisible

Casi invisible

 
A media voz,
junto al esplendor sereno
de la nada, te pienso,
se aquieta mi mundo
a esta hora, la rosa que te
sueña cuando tú despiertas al
alba, no es la del principio,
el final del día se asombra de
la noche que estalla en
transparencias, a media voz mi
razón por ti se compromete con el viento.

El azar que me acaricia
entreabre mis labios, al tiempo que
mi mirada se hace desde adentro,
desnudo y sin tu amante parezco
perpetuarme en el silencio,
soy arena y carne vírgen y en los extremos estás tú,
siempre tú
y a media voz te amo,
como aire, sin preguntas, mirándote.

El tiempo sabe de mis piedras
y de los maderos de mis libros,
de la memoria de mis manos y de lo que creen mis dedos,
a media voz busco la presencia casi invisible de una palabra,
que te defina, que te comprenda,
que te detenga cuando te marches,
que sepa donde buscarte cuando te siga,
y junto al esplendor sereno de la calma, te desee.

Mi media voz, tu orilla,
mi solo pájaro de centenar de trinos,
mi aliento cual río que se multiplica y el inmenso oleaje de tus cabellos,
y mi esencia sin fin que nada te ofrece más que ...

un querer, sin que nadie al horizonte,
dos nombres sin sigilo, naciendo cada mañana,
una voz desnuda, sin armas, quieta y dormida como nube,
un destino de lluvia lenta,
una canción antigua,
una fantasía secreta y por supuesto mi eterno blanco,
mi eterno blanco vacío a las promesas.

Todo se cierne de inmediato,
la profundidad es la más clara de las distancias,
los espejos el espacio esbelto,
y la vaga imágen de ti persiste contemplativa,
y a media voz te toco, y mi piel infiel a la penumbra.

A media voz,
mi razón por ti se compromete con el viento,
y bajo el viento la flor,
era el amor, era el sol,
y a media voz tan simple, tu alma,
¡fábula de muchas tardes, de fuentes, de clamor a media voz!

T de S
MRGC
Namaste