viernes, 5 de julio de 2013

Y tú no estás

Y tú no estás

Tú no estás,
y la luna mece mis ojos sin fin,
mis labios no gimen mi voz sino
el vaivén de tu aliento, que levanta vuelo
sobre las estériles arenas, ¡y las estrellas
con las que de niños, jugaba!, hoy
testigos de mi cama descalza, de mi
descubierto halo sin ti,

tú no estás,
y el místico laberinto de sombras
se enreda en mi cuerpo, habla con mis deseos
mientras en las ventanas se aman dos aves, ¡me
parece escucharte entre las nubes tardías de mis
lágrimas!, primero el anhelo, después el amor,
para morir en un abrazo al recuerdo de mil
preguntas sin corazón, ¡es tanto mi amor, es
tanto el espacio si tú no estás!,

y tú no estás,
y un manantial de silencios surge desde entonces,
igual que un torrente entre el poco decir, y la
premura que antes o después siempre huye de mí,
yo, niño, mujer, hombre, de nombre que sabe a
viento junto al nido entre el cielo y el mar, yo,
en derrame una mañana sin que tú lo supieras,
una hembra vuelta rumor entre la madrugada,
y las noches calmas de luna llena,
y tú no estás,
¡quizá nadie comprenda tu ausencia más que yo!,

tú no estás,
y las horas llueven repentinas de escombros,
y los náufragos son pájaros en la lejanía,
mientras tanto yo, en dulce extravío en mi balcón
contemplo el cielo, como se mira el amor,
como se desnuda el tiempo, y me asalta de pronto un
beso como un faro en mitad de la nada, ¿acaso eres tú?,
¿imagino o en verdad me llamas?, ¡oh labios sin ti!,
¡oh esencia que amé y que una vez perdí!,
¡oh Dios, si pudiese aún descubrir su piel, su sed,
su alma cuando extiendo mis brazos,
cuando siento crecer mis alas!, ¡oh amor!, ¡oh mi alma!,

y tú no estás,
mi deseo de ti es terrible,
¡mi condena!

T de S
MRGC
Namaste