miércoles, 31 de julio de 2013

Sentencia de amor

Sentencia de amor

 
Cielo, ruído de gotas en silencio
de una mujer y un hombre,
tocando el corazón como una
lanza de ardor polvorienta en deseos
y nubes, como golpeando cerca de un río
y llorando, de ruído a pies descalzos se
nutre tu amor, ruído a gemido de sueños,
a cielo vacilante de aguas, a piel a hojas secas,
como sangre de ramas a orillas de mi amor,

cielo, como una campanada despertando en
un desierto, así el ruído a sendero desolado,
como las manos ausentes que reparten ausencia
en soledad, ruído a verdad, esa verdad
escurridiza que acusa a las palomas de la
sombra y vendaval, ruído casual, cielo de mar
rodeado de olas y miedos, ruído a consuelo
incesante de viento, amor en manantial
encerrado en nuestro vuelo,

cielo, desde tu cima a los secretos más profundos,
el amor por el mundo es un cielo hecho trizas,
ruído que sabe a brisa, a un soplo solitario
ordenando sin dar órdenes, así el lamento que
circula como un grito, cielo y por cielo un ruído,
vuelto clamor en desgarradas calles,
paisaje derrumbado en un cielo abatido,
destino de miradas que le piden perdón a la vida,

cielo, razón herida, pasión recuperada echada
a caminar entre la generosidad del sol y el hastío
de la luna, cielo, bravura, ¿qué será de la poesía
cuando miremos el último crepúsculo?, los techos
nos protegerán de los deseos y del cúmulo de voces
que nos hablarán de luces y libertad, cielo,
realidad, jadeo de humos espesos, entre ruínas tu
tierra se volverá surco de una lágrima, una sola, una
lágrima que suplirá los besos besados por sí solos,
cielo en cada rostro, una sentencia de amor,
a los que hemos perdido la memoria.

T de S
MRGC
Namaste