sábado, 20 de julio de 2013

Sabes a café

Sabes a café

 
Sabes a café,
misteriosa como la noche,
ardiente como el ocaso,
de entrega cotidiana
como el amor.

Te acercas primero,
te aspiro mientras asciendes
hacia mi boca,
soy un catador de tus labios,
soy el borde de tu aroma,

te relacionas a la sensación de mis ojos,
te refieres a mí con paso lento, eres
ese cierto cuerpo que se queda y escapa,
que corre rápidamente
en aterciopelado color, y me ama,

sólo entonces comienzo a tocarte,
tú, la avidez que se asoma, esa acaramelada
palabra que susurras, cuando en fragante
ternura madura te vienes dulce,
almendrado calor cuando tú me besas,

de ti la tibieza,
ese delicado mirar que me espera,
el borde cómplice que levantas
con esa voz que de lejos abarca, que suma cada abrigo,
ese exquisito ritual que te nombra y me nombra.

Por las veredas del ensueño me rindo,
respiro tu olor acelerando mi encanto,
tu desvelo se mezcla con las letras de mis versos,
mi pequeño silencio, la leve sombra de mi mano,
porque tú sabes a café esperando entre mis párpados,

una carta de amor de ti quisiera,
una cotidiana oleada de tu cuerpo,
estar lleno de ti porque te quiero,
inventarme al placer de tu libertad porque te extraño,
sabes a café, que peldaño a peldaño imagino en mi vanidad.

¡Tú siempre fuiste mi espejo,
tenía que mirarte, para saberme desnudo en tus ojos!

T de S
MRGC
Namaste