martes, 9 de julio de 2013

Recién entonces, el viento

Recién entonces, el viento

Me estremecí abandonado al
crepitar de las hojas, las ramas
de la noche vinieron a mí desnudando
mis espejos con su penumbra, ¡ya
no tuve dudas!, el ensueño de tu
voz vagaba perdido a por mi encuentro,
sólo el viento bajó del follaje y le puso
tu nombre al paisaje,
rodando de sed, en excesos de luz,

un cauce huracanado volvió niebla mi
sangre, otra ráfaga en mis cabellos
entregó cielos a mi mirada, algún
aliento recorrió el alba que el alta
madrugada dejaba, la arena se vengó en
cenizas, la brisa humedeció mis labios, me
estremecí al descubrir mis pasos, intermedios
prudentes entre la lluvia y el rocío, ¡oh casual
inmóvil gemido!, ¡al menos yo malinterpreto al viento!,

un sendero herido en sus brazos blancos,
¡de tan blanco que semejaba un ángel!,
me persigo, camino sin rumbo ni destino,
no más camino sin memoria, me sigo,
a veces me sigo, tus ojos, tu néctar de piel,
los ojos míos, el descanso del misterio del
más allá, del más acá, ¡oh vida!, un fugaz amor
escribiéndole a tus pájaros, unas palabras que
se posan casual, ¡tal vez un árbol, tal vez el viento!,

estremecí mi cuerpo mientras te soñaba,
por 5 minutos tu piel desnuda cobijó mi
desnuda piel, fuíste una mirada a través
de mi mirada, un horizonte libre después del quizás,
¿a quién besarás si no me encuentras?,
¿de quién te abrirás llorando, cuando tus manos no
retengan el agua, y seas una nube sin promesas,
una cometa que acaso tu sonrisa?, ¿por quién las heridas?,
el viento volverá después, por ti y por mi y arrancarnos juntos.

Mi amor solo, golpeó mis ventanas esta mañana,
escapaba como un niño,
¡temía lo descubrieras a tu lado!,

¡recién entonces, el viento de tu amor,
se detuvo en la orilla de mi boca!

T de S
MRGC
Namaste