viernes, 12 de julio de 2013

¡Ojalá me besaras!

¡Ojalá me besaras!

 
¡Ojalá me besaras!,
son tantos los motivos por los
cuáles se que no sucederá y sin
embargo, el deseo late hasta perturbar,
¡ojalá me besaras!.

Me confundo con las piedras del camino,
soy la sombra, soy la mirada que se posa
en la hierba y aún cree que se puede
engañar al aire con una caricia, soy la brisa,
y el escalón de esa tormenta que me guía
hacia el cielo, soy los sueños, de caer sin
caer entre tu piel y mis nubes.

A veces siento que mi silencio acaba en ti,
como ese otoño en flor que en tus ojos amanece,
como el abril que revive en cada enero, como tu
colibrí y mi ruiseñor de ensueño, ¡si no estás
donde debes estar, mis labios te buscarán aquí!,
aquí, le quitaré al aliento su veleta, deshojaré al
valle de las estrellas, jugaré con mis manos con
escasas monedas, ¡apostaré todo a una promesa!,
si tú llegas a mí como un anhelo quejumbroso de la tierra,
yo dejo todo y sin más, te sigo.

Te sigo, vestiré ruinas prendidas de un solo costado,
callaré gris, toda vez que encuentre alguna ventana
abierta, volveré mis ojos a las mañanas, a ese punto
exacto en el horizonte donde todo empieza, donde el
mar me lleva y los árboles son el jazmín de cada aventura.
Mientras haya luz, dejaré que el agua me quiebre,
mientras haya una sola hoja seca, la ausencia tendrá
colores y hasta voz y desnudez.

¡Ojalá me besaras!,
quiero el capricho de volar con tus alas,
quiero quererte sin que tú lo sepas,
quiero acercarme a ti mientras duermes, y que no
comprendas tu temblor, ¡quiero salvarte del amor
que no te arriesgas!, quiero de día y de noche
la corteza de una orilla, quiero despertarme
al llanto del alba, ¡ojalá me besaras, por horas
y horas y horas y horas!,

¡ay amor, amor, amor!, ¡ojalá me besaras!.

T de S
MRGC
Namaste