sábado, 6 de julio de 2013

Mi última rosa

Mi última rosa

Suena tu voz entre las gotas de
lluvia, que caen impiadosas como
si no hubiese mañana, tu voz que
me envuelve sitiada, dejándome
solitario como un racimo de sol sin
voz, con mis ojos perdidos en el
cristal, como heredero desde tu alma
hasta mi recién nacida calma, ¡el agua
de tu piel me recuerda quien soy!,

duele tu voz, la noche regresa fecunda,
sensual, extraña, como esclavo de la
creación sucumbo ante las flores como
un niño, ¡rumor de olas!, ¡campanas
cayendo!, ¡en ti los ríos se vuelven deseo,
mi camino un silencio que acosa mis horas!,
¡clama tu voz con boca de viento!, la tempestad
es un pañuelo blanco, un poeta enamorado,
un quizás vagando entre los árboles,

¡se inclina tu voz para que yo te oiga!,
para que tus palabras sean huellas suaves
de arena, como las uvas, huye tu voz
culpable de mí, de mis sueños en llanto que
muchas veces mi sangre suplica, como
hojas caídas en secretos turbulentos, como
hojas recogidas de una hoguera de estupor, así
el amor, una voz de pájaro, un corazón que emigra,

era tu voz como el último otoño,
una barca navegando en el cielo, un recuerdo
girando y girando, tu voz, mis manos, ese mar
que sacude, esos rostros que caen cuando el poema
se vuelve cada tarde en que te echo de menos,
¡las mismas promesas, el mismo dolor cuando TE AMO!,
desespera tu voz, ¡en mi sueño que sueña,
tú eres aquella, mi última rosa!,

silenciosa tu voz,
como el agua que rueda descalza sobre las piedras,
vestida de abandono, crucificada a la pasión,
dormida en la garganta de los cobardes,
tiembla tu voz heroica sujetada de mis brazos,
¡mis pasos pesan!, ¡desde mi ventana veo encender
un pedazo de luna entre mis manos!,
cae tu voz, herida de mí, casi como el cielo,
de mitad en mitad.

Niña, tu voz cruzando mi corazón
con tus ojos cerrados al rocío,
¡como un viejo sendero yo, yo me quedé dormido,
rendido a tus caricias!,
en un sueño de amor, fruto de mi voz.

T de S
MRGC
Namaste