sábado, 6 de julio de 2013

Mi sangre en cada rosa

Mi sangre en cada rosa

A veces siento en pedazos mi mirada,
como agua en el corazón,
como las manos que sangran en la
cosecha del primer vino,
y me creo río,
cerrando mis puertas al viento
como hojas de árbol sediento,
y un sol rojizo como testigo,

a veces me duelen los sueños caídos,
las ramas desnudas,
los valles inciertos,
como si el cielo fuese el testamento
de un descanso de alguna parte,
y me veo caminar delante,
como un fuego que crepita después de la mariposa,
¡a lo largo de mi vida nunca dejé de sentirte,
por lo que eres y por lo que no eres!,
a lo largo de mi mundo en pedazos te apareces,

a veces la tierra es adobe,
y mi escribir no es escribir si a mis poemas
no los murmura la noche,
la noche que me acusa de
de un recocijo que olvidé en la arena,
las penas que terminan donde tú terminas,
descalza ante mí, sonriente,
abrazada a mi piel en gemidos, simiente,

a veces no se trata de caer por caer,
de ser espiga y palidecer,
de ser el rocío que puede prevalecer y morir,
a veces estar en pedazos es ser sencillo,
es esperar una flor,
es entender el amor como si fuese un carpintero,
acariciar el madero,
darle forma todos los días,
lo que será y lo que no será grabado a fuego por la brisa,
y mis manos rojas, como el amanecer de tu pelo,

a veces el deseo es un cuerpo entre finitud de lágrimas,
a veces vencer y encender el follaje,
no es lo mismo que robarle a los ojos el último paisaje,
a veces el amor es estar en pedazos,
mojado y en lo oscuro,
un crepúsculo inclinado,
un sabor extraño en mis manos,
¡estás pero no estás!,

a veces quisiera amar,
¡pero estar en pedazos!,
como una pasión en dos llamas,
como una larga mirada ausente de luz madurando apenas,
a veces las estrellas, y los pájaros,
y el cielo, y tus manos,

¡en pedazos estoy, busco mi sangre en cada rosa!

T de S
MRGC
Namaste