miércoles, 17 de julio de 2013

Luna y ruiseñor

Luna y ruiseñor

 
La pasión de tu piel
me devora, el sol de tus ojos
cuando te sueño me separa,
en tierra labriega y mar de
esperanza,
como una quijotesca quimera
envuelta de locura,

¡mira si no es una mirada el
paisaje de tus ojos!, ¡dime si en tu rostro
no sientes a tantas y tantas mujeres
encontrándose en tus labios!,

¡qué poco he nacido por tanto que te he
echado de menos!, te recuerdo,
rendida en mis palmas de mitad en mitad,
blanca, como un pecado rojo,
roja, como el silbo cuando cruzas mis palabras.

Una voz entre dos ecos sube por mis caricias,
lejos de sorprenderme se hospeda en la quietud
de mis párpados,
anegando mi boca,
apretando mis años,
un peldaño como si fueras un futuro en vueltas,
dos alas que mis dedos arañan,
dos cuerpos doblados imitando a la tierra.

¡Ay amor, ahora está tan claro!,
cuando dejé de preocuparme fuiste evidente en mis
pies descalzos, un derecho a la libertad
opuesta a mi razón,
un corazón al que iniciar en este ajedrez que la vida plantea,
si rincón, si piezas, si la severidad de los colores,
si simplemente cesar, ante el amor, ante ti.

Desde mis ventanas veo las sierras desnudas,
¡son tan bellas y dulces, como cuando llega tu nombre a mí!,
sólo la fuente del viento oigo cuando te pienso,
y vagas por todo el jardín,
y eres la luna y el ruiseñor,
un laberinto en callejas ante un sombrío paredón,

¡ay amor, ay amor!,
ante el cristal levemente empañado
como escrito en la arena, nuestros bienes, tú y yo.

T de S
MRGC
Namaste