jueves, 4 de julio de 2013

La razón

La razón

La razón por la que te amé y aún te amo,
tus manos, que cuando aman, salen,
que con las mías cuando sueñan, vuelan,
tus manos, orilla de mis labios que de
pronto reconoces, como el palpitar de
mi nombre que en tu nombre, el
recorrido desde antes, el camino
que por amor después,

la razón por la que te amé y aún te amo,
tu boca, que en mi boca navega todo
el tiempo naufragando en besos,
desplegando las alas que me desgarran
el pecho cuando me hablas, cuando me
encuentras, que con las aguas me
desnudas, que con ternura en la piel me
vuelves madera y miel, almendra que me acaricia,
¡en ti la tierra!,

la razón por la que te amé y aún te amo,
tu siempre antes de mí, eterna, cautivante,
adonde yo siempre te esperé, ¡porque en
ti he comenzado!, llendo por las calles, reconociendo
los milagros en la sencillez de la vida, tú,
la razón que nadie mira, mi cuerpo
derramado al sonido de tu voz, tú, el amor,
destinado a mí como el silencio de
una sed que se desprende,

la razón por la que te amé y aún te amo,
tu solo río, mi sola arena, tú, una estrella
de copa llena, una ola toda tempestuosa
temblando de luz, deshojada en secretos, yo,
un hombre enamorado en versos,
sumergido en el lecho que crece entre tú y yo,
rodando gota a gota por tu espalda y tú,
extraviada y descalza, buscando mis ojos
como tu cauce natural,

la razón por la que te amé y aún te amo,
que me esperas, que cuando no puedes mirar
mi cara me buscas entre las hadas, te
sostienes en el árbol que balancea su andar
en tus ventanas, tú, enamorada,
pequeña y a la vez viento, color de trigo,
arrecife sin piedras, tu noche es una isla
en donde mis días descansan, tu palpitar
una rama frágil, ¡me buscabas desde antes!,
lo sabes, ¡me supiste tu caballero y hoy despiertas!,

la razón por la que te amé y aún te amo,
es que tú y yo somos la sierra y el mar,
que a menudo nos separa,
que otras tantas veces nos rodea.

T de S
MRGC
Namaste