viernes, 5 de julio de 2013

La palabra extraviada en ti

La palabra extraviada en ti

Tú, la vida que te atreves
cada día al despertar, las puertas
que el viento siempre arroja, lo
nunca visto, los largos caminos
hoy o mañana, o quizá en un millón
de años, tú, la larga espera ya presencia del amor,

tú, por poder encontrarte,
por el palpitar de la sangre siempre,
para siempre el aliento todo fuego,
los cielos que convierten cada ocaso en
un racimo de sueños, un vuelo de una
vez más, como si amarte fuese un susurro
en fruto, de ser yo contigo, de ser tú, ingrávida,

tú, encima de las promesas vistiendo
cientos de trajes de novia, cargada de caricias
como sólo un hombre ama a una mujer,
desde los mares distantes en la inmensidad
de la fe, cada deseo de ti es un gajo caído del cielo,
una mirada hacia atrás, un poema breve en donde
sólo cabe una palabra,

tú, rendida en entrega, cayendo, presa de la
lluvia de mi voz en donde quieres tú, en donde
ansían mis labios tu desnudez, ¡mujer, ahora te
quiero!, en un carrusel de formas, en un tropel
de sueños en movimiento, ¡así te quiero!,
seguro de no acabar, amando tu piel cada noche,
despertando tus ojos toda alba,
inocente, fuera de ti, luminosa,

tú, al borde mismo de mi rostro,
un soplo que va despacio, invulnerable, capaz de nada,
denso, suave, rojo, como besarte bien lejos
y así y todo, un largo goce inclinado, mis manos
en tus manos, mi sed en tus labios,
y todo un mundo entre tú y yo sin diferencias,
¿cuánto ama la flor cuando se vuelve capullo?,
tú, igual que un viento en maderos,
como agua de puerto, descansas en mí
mientras tu libertad aguarda,

"tú, la palabra eres tú,
no escoges el amor,
no esperas el momento, ni el lugar, ni la edad,
no más tú,
eres la palabra extraviada en ti".

T de S
MRGC
Namaste