sábado, 6 de julio de 2013

La magia de las palabras

La magia de las palabras

No quiero decir amor,
quiero la distancia mínima
entre tus labios y mi boca,
quiero la soberbia y la
melancolía de la sombra,
y mirarte cuando me callo,
y pensarte cuando te siento,
quiero saberte el camino que por
todas partes he visto,
y la palabra obvia
en el más timido de los silencios,

no quiero decir amor,
quiero escuchar la labor de un día
como de tantos,
quiero el quebranto del otoño
cuando mis pasos y el vibrar de tu
regazo cuando a tu encuentro la lluvia,
y saberme mal vestido en la libertad de tus manos,
y parir la soledad de la ilusión en blanco y negro,
y mil momentos dormidos en un recuerdo ligero,
y a veces el deseo
de un vagar en el aroma de tu corazón,

no quiero decir amor,
quiero un hambre constante de lo que sea
que tú quieres, un alma que te sueña,
una vertiente de aguas y piedras,
una confusa historia que no se cuenta pero
se canta al jugar, que tu forma de amar
se detenga y comience en mí vez tras vez,
como algo que pasa y nunca llega,
como una poesía asomada
a la torre de un castillo de arena,
algo más jóven y adolescente que yo,

no quiero decir amor,
quiero una humilde flor que apenas ha nacido,
un río de sol de día y lejanía de luna
y un racimo de ternura, para soñarte viajera,
para ser el sonido del viento de tu nombre en las mañanas,
y repicar en el alba,
y suspirar el viejo aroma de mis viejos libros,
un cantar que sólo de cristales entiende,
quizá un hada que frente a mis ventanas, llueve,
no quiero decir amor, no me lo pidas,
la mayor osadía es el más tierno de los jazmines,

no quiero decirle amor al viento de tu aliento,
no quiero decir amor y escucharte solamente entre las voces.

T de S
MRGC
Namaste