viernes, 12 de julio de 2013

Extraña noche

Extraña noche

 
¡Qué extraña la noche!,
las gotas de una inexistente lluvia
parecen resbalar por mi cuerpo
cuando recuerdo tus ojos,
¿dónde están tus labios?,
¿dónde el tiempo de tus manos
cuando toda mi piel fue tu conquista,
y el cómo de tu aliento la eriza,
y el silencio un por qué de varios quizá?,

un flash de ti se refleja en las ventanas,
vaya ¡qué tonto!, es mi propio rostro
que la tenue luz de una vieja lámpara
le roba gajos de calidez a las sombras,
como llenarme de ti sin ti,
como una guarida quieta, encendida y libre,
así el paisaje de mis sueños que no se extingue
porque es exacto y eterno,
porque es amante evidente de las nubes que son tus nubes,
¡qué extraña la noche!,
un desnudo gesto de a ratos me prohibe las palabras,

por ti el eco de mis deseos rumores,
por ti los nombres que arrojo al aire de la intimidad de siempre,
siempre, como un galante amor sintiéndose preso
queriendo volar hacia ti,
porque es azul el titubear siempre,
cuando mis besos se desquician sin tu boca,

¡desata mis brazos, oh amor!,
¡hazme dueño de sus hojas y déjame caer!,
¡dame hoy la noche que despierta,
y quiere ser acaso el amor que pronto será,
ese amor que tal vez deba guardar pero mi alma grita!,

¡qué extraña la noche!,
el fuego y el negro café parecen arder al mismo tiempo,
¿cómo quieres que no te quiera mujer?,
si digo miel y amaneces en mis dedos,
si cuento cielo y los versos cual derrame me inundan,
tuyo, desde el primer día,
contigo hacia donde estás, estés o no estés, así te miro,
como la única que me ha visto antes que yo,

¡qué extraña la noche!,
abrazándote me abrazas,
reclinado en tu espacio me remonto y ruedo como un acabado artista,
¡tú sabes el cómo!,
no me ven tus ojos pero cada noche duermo a tu lado.

T de S
MRGC
Namaste