martes, 30 de julio de 2013

Despertando en tu ternura

Despertando en tu ternura

 
“A las gotas en lágrimas,
que mientras pienso en ti,
generosamente empañan el
cristal de mi ventana”.

Yo

De tanto por tanto mirar el cielo,
de volverme arena por repetir tu
nombre, de encontrar tus ojos
humedeciendo mi boca, por
descender de tus labios, llamándote
sin voz en el silencio de la oscuridad,
contemplando el azul que se
pierde entre las estrellas,

de tanto palidecer en pensamientos
frente a un espejo, de extraviarme
en el fondo de lo que no das, por las
velas que vienen y van en llamas de
verdad, caricias de jardines abiertos
en el agua, en el coral de soles de
aurora una sombra o dos, urdiendo
de las luces que apenas las nubes,
en capullos de rosas,

de tanto sentir los navíos pequeños
de albor, de las flores de espuma
deshojadas en pétalos de playa, de
ser un esplendor que acaba en una
estación abreviada de horas, espacios
sin señales que el mar guarda, cuando
el amor no te es infinitamente extraño,
y te acercas alejándote mientras llegas,
y tres letras en mi alma, tres, de un milagro
en eslabones que se abandona a ti,

del sutil encanto de lo divino,
de tanto ser el hombre que rompe en
palabras tu arrebato, por los pasos
cuando te nombro, por el rostro que
tantas y tantas veces muere
en el alba, sin olas ni reflejos, pero en calma,
por los deseos entonces, que el aire
y el sol apresurados en caminos, de tanto medir mi
suerte con la luna, inagotable y pura ventura, y turbar
un ensueño asombrando mi alma, de tanto
Dios por pecados en llagas, y oración
desconfiada y encuentros y desencuentros,
me enamoré de ti, de ti,

despertando en tu ternura.

T de S
MRGC
Namaste