martes, 23 de julio de 2013

Concédeme

Concédeme

 
Concédeme una tregua,
que tus ojos me acaricien
y tú sin decir nada,
¡qué más!, desaparece como casual
en medio de la tormenta para volver
a mí resuelta, camino de mi piel y
de mis sueños,

concédeme una tregua,
como la luna al alba,
que tu boca sea mi abrigo por un instante,
que el paisaje de tus manos sea de soles
y playas desiertas, para entender que sólo resuelta
si te vuelves brisa, harás de mí
el hombre que te espera y te ama,

concédeme una tregua,
y eriza mi piel cuando cómplice,
y que tus labios incendien todo
a su paso cuando te acercas,
niña de cenizas, niña de estrellas,
a cada y tanto tócame resuelta, te invito
a ser verbo desgarrado y repentino, bebe de mí otra vez,

concédeme una tregua,
quizá sólo dure un segundo el silencio,
quizá el momento merezca la pena,
¡a veces desnuda te abres, desnuda
en deseos y heridas, a veces me abrazas querida,
y mi cuerpo despierta en amantes,
en hondo versar de caricias!,

concédeme una tregua y dentro, muy dentro de mí
quémate y quédate,
para vertirme en ti en cada palabra,
para ser las alas que te cobijan precisa,
el anhelo que te eriza en el aire,
el temblor de un quieto cansancio
que en ti se esparce, mi vida,

resuelta concédeme,
para volar contigo, para encontrarte en los desvelos,
para morirme por ti, cuando por ti escribo.

T de S
MRGC
Namaste