lunes, 15 de julio de 2013

Cientos de libros

Cientos de libros

 
Hola amor,
en silencio pienso en ti,
una ténue luz me acompaña,
cientos de libros me proponen palabras,
y tu cuerpo y mi cuerpo que saltan
frente a mis ojos,

soy un sobreviviente,
caigo persistiendo en la sed de desearte,
de perderme en las tardes en que el crepúsculo
es noche y mundo desde mi ventana,
así, casi fuera del cielo entre dos mañanas
te digo hola, a ti, que estás hecha de todas las cosas,

porque eres quien llega como el rocío a las sombras,
porque provocas los ecos con tu voz,
porque el amor en tus manos, despierta y a veces migra,
porque tu boca cruza mi boca escondiéndose,
para escucharme pedirte ¡bésame!,
como esos besos acorralados entre el mar y lo que no dices,

hola mi amor,
¡de pronto el viento se hace sentir!,
y huyen los pájaros como una costumbre salvaje de mi nombre,
y se pueblan mis versos de sueños en donde tú
te pareces a mi alma, clara como una lámpara en donde
una sonrisa basta, caricia sonroja de sentirte mía una vez,

una vez, por una vez quisiera caer en la red y escucharte decir ...
¡Marcelo Te Amo!, una vez gritarle a la brisa que tu
mirada es mía, extraña y mía como tu amor, tu amor
que me amó desde antes de ti sin que tú lo supieras,
que albergó mi camino largamente por entre las piedras,
que corrió libremente desbocado porque tú estabas allí,

allí, y tú sosteniendo un abanico de mil colores,
desenredando las aguas que insistentes te persiguen,
de paisaje a veces como una vela y otras puerto,
de momentos de niña y dama, de lujuria y calma,
tú, tan llena de mí girando y girando,
¡cómo no haberte amado si en ti estoy perdido!,

hola amor,
aquí estoy, latiendo entre cientos de libros
sobre nuestro tiempo enamorado.

T de S
MRGC
Namaste