jueves, 25 de julio de 2013

Calíope

Calíope

 
El tiempo del silencio
todo lo llena, ven,
no digas nada,

hasta de mi alma caen las hojas
cuando me miras,
todo fluye de mi vida cuando
tu boca me besa,
¿sabes?,
no tengo nada que darte salvo mis sueños,
y el hilo de agua de mis caminos,
y los pájaros de mis pasos,
como el viento a las nubes,
como mi pensamiento a tu voz.

Mis palabras arden,
a veces creo que tomarían vuelo
aunque yo no las escribiera,
como si un verso me esperara cada noche,
como si bailaran armonía las gotas de rocío
entre las hierbas,
¡qué bajo está el cielo cuando te toco!,
¡qué largos mis brazos cuando te espero!,
por desearte vibra mi aire desatado,
al encontrarte lloran mis manos,
por el ocaso tendido de tus cabellos,

¡déjame!, deja mi cuerpo suelto en tu cuerpo,
que la pasión nos rescate,
que la sangre del paisaje nos incendie a llamaradas,
que mis sentidos te contengan,
que mis labios te reciban,
¡empero, no digas nada!,
en el amor eres ella donde todo se confunde,
Calíope, la musa de bella voz de atrevidos poetas,

Calíope, lejana, ola inmensa que me abraza,
grito hacia el eco que nunca descansa,
porque me amas,
porque soy contigo la despunta alma de mis estrellas,
porque me repito como las piedras dotado de
corazón y vibra,
¡quién pudiera caer temblando
a la profunda luz de tus espejos!,

Calíope tu nombre, cuando vuelas vestida,
cuando ríes en la dulzura que eres,
cuando te llenas de mí, de mis secretos sumergida,
Calíope, como una cinta morada junto a las ventanas.

T de S
MRGC
Namaste