viernes, 28 de junio de 2013

Un olvido que darte

El viento me mira tras la
ventana con un dejo de altivez,
mi timidez se conmueve imaginando
tus labios en el cristal mientras
llueve, un nosotros en la penumbra
de un vaso, un sueño que fuera
viaje y nunca, un equipaje casi
desnudo en la mar,

¿eres tú el amor de mi sierra gris
y blanca?, ¿eres tú en el Tandil que
yo vibro, remontando conmigo las
horas que nos separan?. Tu silencio viene
y va meciendo la cuna hacia el alba,
tu voz de cielo lejana se viene noche
de mar y mar, te quiero
mirar más no puedo, ¡yo he de encontrar
tu cara en el balcón de la vecina tormenta!,

¡tormenta la de mi amor!, la de aquella
vez primera, cuando juré no una sino dos,
el ir por ti hasta el fin de los mundos,
mis manos un madero, murmullo de un
sendero sin naves, sólo nuestros ríos, dos vidas
y la soledad, muy cerca del agua que pasa
en deseos, y tiembla, y sueña,

la lluvia me habla celosa,
románticamente muerta, acaricia como una
vieja pena, rasgando las puertas de ayer, los umbrales
de mi alma dicen que tú no eres tú sólo un
naranjo en flor, un ruiseñor aprendiz de amor,
un racimo de dudas, gajo por gajo,

me detengo a ver el árbol, parado estoy
de camino al pinar que llora, mi sombra se eleva fría,
¡la tormenta tan bella bajo la luna!, los
reclamos no faltan, yo voy sembrando
deseos con tu recuerdo, ¿duermes?, ¿repites
mi nombre cuando cenicienta, con el
alma tuya, con el alma mía?,
tu poeta piensa en ti, ¿y tú?, ¿asoma mi
piel en tu corazón?

"Tengo un olvido
que darte, si por amarte te quiero,
yo quiero morir en ti, yo muero para
olvidarte porque vivir sin ti, no puedo".

En el silencio me has de mirar,
mientras las horas tardan.

T de S
MRGC
Namaste