lunes, 24 de junio de 2013

Semillas a la brisa

Observo mi reflejo en la vieja
ventana, había estado ahí desde
el principio, cuando la libertad
estaba sentada allí, en lo alto, me veo
descalzo, desnudo, tan seguro de todo
y sin embargo, ni hombre ni mujer,

pienso en el ayer, y en aquel Edén
cuando todo era amor, ¡ni clavos
ni maderos!, hoy no estoy flotando
por más que lo parezca, tal vez sólo
sea una muestra de lo que pudo, de
lo que nunca debió dejar,

en la búsqueda soy, siento mi camino
agitarse como abriéndose a las palabras
jamás pronunciadas, mi oscuridad se
arrastra como un ladrón, se han vuelto
escurridizas las lágrimas de mi esperanza,
tan sólo quiero imaginar el momento,

el momento de arrojarme al mar, y no temer
por los secretos moviéndose debajo mío,
por lo pequeño que me vuelvo cuando lo
divino me mira, por permitirme ser las
heridas que caminan a través de la maleza,
¡quisiera volverme una estrella a cuanto más profundo voy!,

observo mis recuerdos, ellos vienen a mí
noche tras noche, ¡no hay forma de lidiar con este
sentimiento!, demasiado lejos es demasiado fuerte, la
soledad o la gente, ¡sé lo que eres, no digas nada!, a mi
lado descansan las alas, a cuanto más encuentro más ciego,
¡lo que busco no lo hallaré con los ojos!,

he cambiado mi rostro,
he dejado de creer que sería el último en marchar o el primero,
he soñado, con el lugar donde nací, con la orilla de un lago,
con tus brazos en donde quiero morir, descansar mi cabeza,
apoyarme en nosotros, ¡mi reflejo aún está ahí!,
mis ojos me mantienen la mirada,

abajo, muy abajo,
los pájaros cantan en los árboles y su canto,
arroja semillas a la brisa.

T de S
MRGC
Namaste