miércoles, 12 de junio de 2013

Semilla

Yo he de volverme semilla
como un surco sin luz, abierto
a la mirada del último ocaso,
al costado de mi cuerpo mis
brazos y poco a poco volver a
despertar, como una flor entre
las ruínas, como un verso que no
se olvida en las orillas de los suburbios,

yo he de volverme mundo cuando
aquiete mis pasos, como la sangre
de un trébol vagaré por las calles
creyendo a los sueños, hastiado de
corazones y de lágrimas hablaré tan sólo
en el alba, que como una semilla amanece,
que como un río de alma, cuando sus aguas
tientan de una por una las estrellas,

yo he de volverme huella y me esconderé
de las ventanas, como mujer enamorada
yo esperaré sin ser visto, mientras
afuera el viento se vuelve destino y la
semilla, la semilla el delirio de un árbol
que cree, que extiende sus ramas hacia
el cielo a sabiendas que puede, como puede un
poco de tierra ser la cuna necesaria de una rosa,

yo he de volverme lejos, y como lejos una
sombra, yo he de ver los espejos rotos,
los campos arrasados, los cuerpos desgarrados
por una pasión ¡tan lejos del amor!, ¡por un
amor tan escaso!, yo veré brotar del cántaro
las ausencias y los miedos, cuando me atreva
semilla, cuando no tema al sendero, porque soy
el arado de mi vida yo, yo un brote creído brisa, un anhelo,

yo he de volar como vuelo,
entre besos que me sentencian
y un amor que me condena,

en mis labios aún la esencia,
de aquellos sueños errantes, de aquel olvido.

T de S
MRGC
Namaste