miércoles, 5 de junio de 2013

Pasos diminutos

Cuando te llamo soy silencio,
cuando te siento,
soy tu nombre escrito en la arena,
mis labios al reparo de tu boca,
mi aliento, tropiezo de papel
cuando por ti sueño,

y me pierdo
en el despertar de mi cuerpo
cuando tus brazos busco,
abriéndome en el verbo de tu piel,
repetido en tu mirada,
rompiendo las murallas del deseo,

soy esclavo de tu costado,
soy tus manos cuando me aprisiono de ti
y te miro, como se mira ese instante
justo antes del primer beso,
y te encuentro, ¡nunca antes me pasó que tú
me lleves hacia ti con sólo pensarme!,

y te dejo amarme,
que me cubras con cada intento,
que me destines al banquete de tu cuerpo,
que te desbordes liberada en ti misma, en mí,
quiero aprender a respirar tu tiempo,
quiero el espejo de lentamente hundirme en ti.

El eco singular de los gemidos me envuelve,
como una máscara que descubre la necesidad
abierta y en espera, estoy desnudo en la mañana
primera de un TE AMO,
mientras tanto por fuera, se baten con alas enloquecidas
las aguas en lágrimas de la lluvia en los cristales,

y me dejas amarte
sorprendido de tu sexo,
con pasos diminutos cielo a cielo, como un gigante extendido,
y me eternizo en tu vientre, para crearte, para despojarte,
para cargarte de humedad rompiendo los relojes
y la ansiedad, y el eterno lenguaje del momento de ser tuyo,

tuyo, proponiéndole a la distancia
la vaciedad de la nada,
y el filo del infinito olvidando nuestra condena.

T de S
MRGC
Namaste