martes, 11 de junio de 2013

Para vos Señor

Para vos Señor,
y ella tendió hacia mí una pequeña
flor silvestre, de esas que suelen
nacer entre las grietas, en los
rincones, de esas que son
canciones que ves pasar
como el dulce viento mísero
que acaricia, ella, una niña,
y en su pequeña mano una
pequeña flor que me prodiga,

para vos señor y ella una niña,
abierta al amor como un beso en las mejillas,
resbalando por el aire con sus pasos,
¡si habrá cielos encielados cuando mira!,
¡si la primavera una noche larga
que ella en sus labios esconde!,
para vos Señor, para vos,
y la pequeña flor un recuerdo quebrado
y cristal, ¡por un momento todo me supo a mar!,
un grito infinito de aves, intenso como de nubes, un sueño
que una niña hasta aquí había traído,

para vos Señor, y la contemplé callado,
con mis brazos donde no están los míos,
con un fruto de luz en mis ojos, para vos, para vos,
y mi libro tuvo de pronto un escrito más,
al mirarla estar me sentí vencido,
conmovido, agonizante, para vos Señor
fue como volar delante de un paisaje inmortal,
una flor me quería amar
en un silencio que descendía
y ella una niña, para vos Señor,
y el tiempo que caía gota a gota a por mis pies,

para vos Señor,
y la entrega me quitó el aliento,
el sol fue la humildad en su boca
el fin de la historia para ir por los sueños,
futuro y promesas y la flor y ella,
ella una niña que una pequeña
flor me daba, para vos,
y mi alma una rosada vía briosa,
como si la flor y la niña hubieran
cavado en mi costado el amor,
un amor que llegaba dormido y quieto a mi piel,
un amor sentido de mujer
que la niña y la flor traían de vuelta,

para vos Señor,
y la niña que en gozo florecía
se detenía ante mí sin juzgarme, sin comprenderme,
y llenando mi espacio de temblor sin importar,
volvió sobre sus pasos y se marchó, dejando en mí este poema,

para vos Señor, para vos.

T de S
MRGC
Namaste