jueves, 6 de junio de 2013

Nostalgia en óleo azul

A veces siento que hundes tus
brazos en mis brazos y te derramas
en mí, de improviso, asomada
a mis ojos que te besan,
por donde escapa el viento entre tu
vientre y mis manos,
a veces siento en mi pecho,
la luna de tu alma persistente,

a veces de tu piel imagino un racimo de
pájaros, un amor de ventanas muy
mal disimulado por los cristales,
como cuando el cielo despoja de un solo aliento
lo que desea mi cuerpo de ti,
que me llenes, que me atravieses,
que seas cada mañana en que el sol
escapa de los rincones, para mostrarme
que puedo amarte si me vuelvo tu balcón, y tú mi sangre,

a veces te tengo viva entre mis dedos,
y me acaricio sintiendo tus labios en mi cuerpo,
y me despojo de las ropas para pertenecerle a tu sombra,
a la pertinaz quietud de tu nombre,
y entonces ser el hombre al que tú vas
sobre un mar infinito de sueños,
despierta, entre el aire y la luz de espigas abiertas,
abrazada a la huída del umbral que me trajo hacia ti,

te encuentro, pétalos de ti fueron llegando,
como la lluvia, que moja tu rostro desnudándote,
¡abrázame, bésame, no termines en mí tan
sólo comienza!,
dale paso a mi amor,
siente como niña que se inventa alas
y no permitas que yo me vaya,
¡no hay lugar en donde estar si no estás tú!,

tú, que sumisa e irracional me recorres,
que me entregas desatado y mordaz a tu entrega,
que me amas con una pasión que
nos quiebra entre palabras y besos, tú,
que deslizas tu voz en mí,
que reiteras a sabiendas mi amor,
que eres una nostalgia en óleo azul que me permite,
que me conmueve,

tú, la mujer que amo.

T de S
MRGC
Namaste