miércoles, 5 de junio de 2013

Mira las gaviotas

Ven aquí, mira las gaviotas,
parecen pincelar ligero
la paz del cielo,
como el sigilo de una delicia
tenue de la luna
bajo la calma del sueño,
como el silencio de seda
en el que dulcemente,
la eternidad nos habla,

nada vive si no es infinito,
me dijo un niño una vez mientras departía
sus manos en un castillo de arena,
nada vive si no rueda,
somos aire invisible y suspenso,
el desamparo de una estrella
sin el consuelo de morir,
somos la ilusión de descubrir, la mano franca
que nos ofrece, el esquivo camino excesivo a nuestros ojos.

En el rostro sentimos a veces aquella
anónima palabra,
el eco de un péndulo que sin querer, nos muestra,
que todo es quietud y movimiento a la vez,
que todo es ayer sin dejar de ser hoy y mañana,
porque el tiempo no existe, ¡porque todo es alas!,
una delicia llena de alma, ¡alas!,
un acierto que tiembla al querer, ¡alas!,
un corazón rendido y sencillo en lágrimas.

Mira las gaviotas,
así como todo es vuelo,
todo también es olvido disuelto y esbelta melancolía,
la flor es la voz del viento,
el deseo es un suspiro al pasar,
¡quizá pueda el mar una vez palpitar entre las hojas!,
quizá la sombra sea un sabio de verdad
que viene a nuestro jardín a reinar,
quizá la única que sabe amar sea la vida.

Mira las gaviotas,
se alzan fielmente ante nos,
como si me estuvieran deshojando dije ... TE AMO,
y un júbilo vago me hizo mirarte y suspirar.

T de S
MRGC
Namaste