lunes, 24 de junio de 2013

Mi poesía de pescador

Mi esclava, mi herida,
el amor que el temor me ha dejado,
el ocaso que acaricia mi alma cuando
te beso en la distancia, cuando una
estrella me trae tus pasos y te siento
vibrar, en mi regazo, cuando te creo
alejada y caes vez tras vez en mis labios,
prisionera dentro de mí, mi vida,

mi mar rendida, mi porfía,
mi lejana voz perseguida por tu extraña
voz, de nubes y cielos, mi propio verso
lejano junto a tu cuerpo, a la orilla de tu sexo,
mi esclava ruína sentada en el fondo de mis piedras,
¡me ha tocado el tiempo de los sueños!,
¡me rodea un sendero en espiral!, de miel y sal,
de piel de agua que me roba la tinta de mi sangre
que aún descubro en las paredes,

mis lágrimas envejecidas,
mi muerte silenciosa confusa,
mi corazón precipitado, invisible, temblando,
derramado en manos como si llegaran campanas
desde lejos, o ansiados fantasmas, o un viejo espejo
abandonado en el suelo, melancólico, azotado
por el viento y sin razón,
¡llegas a mi dormitorio arrojando tus ropas,
me desnudas, me provocas!, eres parte entre
la sombra y mi boca, mi poesía de pescador,

mi balcón ceniciento de amor,
¡como si se pudiera llorar de deseo en una mirada sola!,
más abajo, más rota, más vencida,
marinera sin su barca por sus arenas se extravía,
de traje viejo y ojos de amor, enamorada,
así la voz de mi silencio, una lluvia que viene volando,
un peldaño quebrado y sin paraguas,
ni luna, ni sol, ni armas, ni casa, ni madera,
la voz a contramar, mi enredadera, mi esclava.

T de S
MRGC
Namaste