lunes, 17 de junio de 2013

La mar en ti

La mar en tus ojos,
fue una piedra sin memoria
que respiró apenas,
como ella que te despertó del viento,
y las olas fueron el silencio
de lágrimas en tu cuerpo,
¡y te llenó de pájaros!,
¡y te sació del tiempo!,
y vivió sin haber muerto como la mar,
que quebróse en una rama dormida en tus aires,

paisaje siempre paisaje que te
desnuda en el recuerdo, y
la mar, peldaño de algún suspiro,
bastión de agua de río
en larga despedida,
de mirada suspendida desde tu piel hasta mi cuerpo,
mar de algún lamento que vaga de lámpara en lámpara,
quisiera en tu rostro de espejos prolongar yo, mis errores,
mar obstinado en amores,
hoy llamo a tus labios desde lo profundo de mí,

tus labios, de mar sin nombre
y constante que desandas caminos pensando en mi ser,
mi ser que de noche cavila, de sueños repetidos
como un laberinto de sombras sin sombras,
amor que a la mar convoca latiendo en la
sangre de tus reflejos, de andar perplejo
y danzante, de luz revuela y de lluvia,
como un seis de Enero de nubes y mi calzado
frío en la ventana, ¡ay mar si tú me encontraras,
derribando las puertas de mis naves desiertas!

Me visto de rocío removiendo el alba,
soy todas las gentes que abarcas cuando me buscas,
el vagabundo mojado al que el viento lleva,
la mujer que se esparce por el corazón que clama,
la dama que jamás ni prisionera ni vacía,
el hombre que carga sus heridas,
labrado como las huellas,
libre como las alas, porque la mar de tus ojos
es en mí el alba, que nace y forja, que es demencia y calma,
amor que a la mar ama, como el último rincón y el primero.

La mar que hay en ti se resume en los árboles,
tu raíz me persigue,
florece tu aliento en mi sangre, paisaje del mar en tus ojos,
rostro que ahogas en mi boca, amor que al amar convoca
a los besos por llegar, a los sueños que palpitan,
a la vida que vibra en mi vida y en mi edad y en tus cabellos,
porque brotas y dueles donde agonizo,
porque eres savia de cauce encendido, amor, amor como las golondrinas,
la mar que hay en ti me destina, porque tu mar enamorada jamás se termina.

El lienzo de tus ojos encuentra mis ojos y los pierde,
como la mar, de madero aún verde que no ha despertado.

T de S
MRGC
Namaste