viernes, 7 de junio de 2013

¡La amo tanto!

Muy lejos, muy lejos de aquí, un amor,
de largos muy largos caminos, sus besos,
de incierta, tan incierta
mi verdad cuando su compañía,
de herida, tan herida mi boca de
buscar la suya boca rodando extraviada entre
las sábanas, a por las gotas de su cuerpo
y por los pétalos de su piel,

muy dentro, muy dentro de mí sus ojos,
sus terribles ojos de amor en los que
juntos me he visto tantas y tantas veces,
como tantos los amaneceres de estar juntos
unidos por los sueños y un poco más, y pensar que
las piedras dicen que separan y sin embargo, por
ser piedras ella y yo, soportamos estoicamente las distancias,
y desembocamos en nuestros labios al sentirnos
y al desearnos y al decirnos TE AMO TANTO,

LA AMO TANTO, tanto y muy cerca,
muy cerca para reconocernos simplemente
hombre y mujer, somos pasión erizada del amor,
un camino que se precipita al fuego vez tras vez,
una copa de vino, un café, una ardiente flor
que muestra en ella y en mí nuestra morada,
cerca, muy cerca del alba y de la luna y del agua,
y de las espinas que cada tanto nos recuerdan
que la vida es un poco caprichosa,

como el aroma incipiente a estrellas,
como las olas que de rosa en rosa resumen el
racimo del azul en una caricia,
¡somos tanto en el silencio de sentirme tan suyo,
y ella tan mía!, como un invisible
acoso de ternura, como un brusco salto al abismo del rocío,
ella, bajo el cielo de su mar,
yo, dejándome atrapar por su sonrisa.

Por pertenecer a un árbol, me quiebro en ella,
por partirme en dos, soy el aire de su aliento y el
elegirla cada día, por cortar mis raíces, soy su
voz desgranada al sol y mis manos como aves,
por romper las cadenas y gemir,
soy la gravedad de una hoja en otoño,
soy el rostro de su rostro aquí, en mi pecho,

muy lejos,
muy cerca,
muy dentro, como la noche,
como un cauce de ella en mí.

T de S
MRGC
Namaste