viernes, 14 de junio de 2013

Inventemos el amor

“Se formó la sociedad de los
cazadores de sombras, justo aquí,
abajo de mí entre los despojos,
como una gota acostumbrada
antes de la mar, me han inscripto
con el número 6 en el legajo”.

Mis pasos, y sus mortales ganas
de decirte TE QUIERO.

Marcelo

Ojalá no te acabe nunca de aprender,
que te consumas en mí una a una tus
estrellas, que laves mi piel contra tu
pecho en penumbras, que goces de
ternura y como reina de pueblo grande,
seas aquellas noches de impaciencia
en que nos contábamos nuestros cielos,
agitando los brazos como aspas, sin más
promesas que nuestros labios,
sin otro aliento que nuestra voz,

ojalá podamos escapar a tiempo de
la rutina, y la vida sea una lágrima
consentida, entre tú y yo, ojalá, ojalá el
amor sea cuanto verso podamos escribir,
un latir constante, una historia importante,
un querer ser en un instante porque nos
encontramos uno al otro en los ojos,
ojalá, ojalá el por qué seguir sea
cuanto motivo merece el riesgo,
¡que tú vayas aquí y yo, yo dentro de ti,
muy en mí, siempre así,

ojalá un trozo de verdad sean tus
manos, ojalá mis manos sean una
dulce nostalgia que te ronda,
como un dulce delirio adolescente,
y podamos viajar en un barco sin
motor ni velas, tan sólo mecidos por
la mar, vivir sin nada pero teniéndonos
y empezar de nuevo,
¿quieres mi amor?,
¿quieres dejar todo por cuanto sea y empezar
una nueva siembra conmigo?,

el tiempo es un implacable, tú lo
sabes y yo lo sé, ojalá podamos
marchar y disponer con todo por
hacer, sin nada en los brazos a fin
de poder volar, borrar paisajes y
fronteras y confundirnos en caricias,
ojalá, ¡mira, podemos hacerle trampas
a la luna y hacernos los dormidos!,
¡sabemos poco princesa muy poco, entre pecados
y olvido!, ¡seamos ladrones de sueños tú y yo!,
¡inventemos, todavía se puede inventar el amor!

inventemos corazones de papeles arrugados
por tanto y tanto tiempo, inventemos una
palabra acurrucada en tu boca y en mi boca,
así el deseo, inventemos un color para
las tardes de Domingo y un amor que
darle a nuestros hijos, inventemos la
promesa con que volver a nuestro lado
una vez y otra vez, inventemos
hombre y mujer de cuerpo y alma,
inventemos el alba pero que nadie lo sepa,
¡tú sabes como es la gente!,

ojalá despiertes a mi lado,
mañana es una buena idea.

T de S
MRGC
Namaste