domingo, 16 de junio de 2013

Fugitivo

Me pierdo en tus pupilas
y tú me miras,
el espacio es infinito
cuando tu aliento es más que un soplo,
he llegado a un claro del bosque
en el alto de mis deseos,
e improviso una palabra
que no te he dicho nunca,

las nubes parecen humo de rosas anaranjadas,
el viento sin preguntas
trae a mi memoria las horas más extrañas e
imprevistas compartidas,
¡la vida en júbilo por un mensaje!,
¡el paisaje de una caricia cuando en recocijo detienes tus ansias!,
me vuelvo un extraño que me sigo sin hacer ruído,
allí donde mis heridos me llevan de cerca a tus orillas.

Yo también vivo una vida que no siempre responde a la voz,
yo también sigo mi marcha y me detengo
cuando el dolor es inevitable,
como aquel tiempo que amaba mi azul
cuando tú arrullabas mis sueños,
o el otrora silencio apaciguando mi sosiego, mi luna y mi sol
inundando de calma todos mis cielos,
pasando la noche junto a mí, rememorándote tierna,

porque a veces me rindo envidiando la contienda,
y muchos besos me guardan los labios que no han concluído,
¡ahora que el sonido acaricia mis hombros!,
¡ahora que es largo y sinuoso el camino que en mí despiertas!,
¡déjame amarte en correspondencia con mi alma!,
y ser la clara y húmeda solitaria, escondida palabra
que toma tu rostro y te nombra,
ahora que mora mi libertad en el goce nuestro.

Me encuentro en el mudo ensueño que yace a tu lado,
inquieto busco tus manos como una consecuencia de la lluvia,
en mis ventanas los rápidos vientos son siempre renovados,
y deambulo entero por tu piel,
y me deslizo raudamente por tu cuerpo,
porque soy también el insomne que te busca a mitad de un remolino,
para darme vuelta y liberarte,
como un filo degado y frío ante los tumbos despertados.

Los gritos hablan ahora semejantes al rumor de una vírgen,
tu cabello profuso y firme es un andar suave entre mis dedos,
¡aún te siento, aún despierto!,
fugitivo que regresa ileso, ¿ileso?, del amor.

T de S
MRGC
Namaste