jueves, 13 de junio de 2013

Esa sombra suya

Con esa sombra suya de su
cuerpo de mujer, con esa actitud
de entrega, salvaje y labriega,
con la que Usted me ama, con esos
sueños que Usted arroja a mi cuerpo,
con esos pájaros con los que Usted
invade mi cama, con esa sombra
suya ávida de mí,
cayendo persistente en mis labios,

con esa sombra suya con la que
Usted me envuelve, con ese sol
de grandes raíces que crece
desde su alma, con esa calma
fecunda con la que Usted me
esclaviza, con esa sonrisa
vasta que hace de mi camino un
cielo de esperanza, con esa danza
profunda de sus campos por mis espigas, con
esa sombra suya que transparente anida,
sacudiendo el viento de mi silencio enamorado,

con esa sombra suya entre su boca y mis años,
con ese fuego inclinado que vibra en sus manos,
cuando me toca, con esa sombra que trepa por
mis paredes húmedas como en un juego
sangriento, donde su amor es un momento, donde
mi amor, un verso acostumbrado a Usted, con esa
sombra suya en su cuerpo de mujer,
apegada a mis brazos como una hoja lenta y sedienta,
como una puerta abierta,
¡así yo siento viajar sus ojos por mi piel!,

con esa sombra suya, que Usted estira y
arde por mi cuerpo,
como una palabra sin ecos, y la ansiedad
de la última rosa, como ramas de viejo árbol,
desnudas, delgadas y silenciosas,
¡yo aún tiemblo en las madrugadas vestido de
sus besos, como un héroe destronado
dividido en varios sueños!,
sueños de noche azul y caída,
sueños que encienden un pedazo de
luna en el recuerdo,
sueños casi fuera del cielo, de mitad en mitad,
como una ansiedad partida,
sueños que vienen y van,
como eternamente en fuga, como la vida,

con esa sombra suya en mí,
detrás de mí, callada, delirante,
mientras se desviste la lluvia,

con esa sombra suya en la pared.

T de S
MRGC
Namaste