miércoles, 12 de junio de 2013

En tu lugar

Viejo poema en la voz
que como un rayo de luna me frecuentas,
silueta que me llamas en las noches
como el soplo de viento que me mira,
caricias que palpitan en el cielo
como un tiempo de ensueño,
como un poniente manso que me hurta la memoria,
como cuando pienso en ti.



Siempre tuve un sueño,
y ese sueño es recurrente desde que te amo,
imagino un miedo pequeño y blanco
con paisajes cubiertos de tiempo,
con una fuerza como de pan buscando soñar
más allá de las palabras,
imagino alas que sólo escuchan el mar
y ojos que despiertan escapando de mi alma,
imagino que me encuentras después de haber amado,
y curas mis heridas más que nunca
y te vuelves el olvido de mis lágrimas.

¡Porque te quedes!

Cierta vez, una rosa fue mi amante,
fue el encanto de la brisa en el milagro del rocío,
fue el río que bramaba entre las rocas de su piel,
fue un nombre de mujer aromándose en las rosas,
prodigando mariposas y enamorando al árbol de sus días,
hasta que un día, un día me vió pasar del brazo
de una muchacha, y no supe más que arrancarla de su hogar,
cerrando los ojos y aspirar
su cubierta morada y la fragancia que envuelve,
y la puse en su mano, un TE AMO fue el perfume
que ninguno de los dos esperaba.

La rosa, siempre tú

Una mañana, sin el aroma azul de su aliento
en mi boca, como olas inciertas sin poder encontrar
mi cuerpo reflejado en los espejos,
a mitad de un latente silencio en pedazos
de realidad, supe que había soñado,
asolado por la noche supe que no estaban sus manos,
ni el abrupto fuego que me consumía cuando me miraba,
nada me pertenecía, ni el eco de mis pasos que
parecían haber huído,
ni mi rostro deslizo,
como si la poesía fuese no más que un texto.

Tú, mis palabras

¡Qué fugaz en tanto los pájaros
como mi huerto ardor ya con años!, es que aún te amo
con un amor adolescente,
todavía se descubren mis labios por aquellos besos que una vez,
¡soy débil al marchar de tu recuerdo!,
¡soy vida cuando la luz me hace mendigo!,
¡soy amor pero sin ruído, por un amor que aún te disputo!,

gestan las aves mis niños en cunas sin dueños,
¡me voy haciendo en tu lugar, sin que te des cuenta!,

vuelco mi voz en tu piel.

T de S
MRGC
Namaste