sábado, 29 de junio de 2013

Después de un verso

Fue justo después de un verso
que llegaste TÚ,
de un verso que pudo en tus labios
de sueños de amores
que saben a ti, fue justo al
descubrir que la entrega del viento
era el alivio de tu libertad,
¡y miré de cerca las alas del pájaro,
que el cielo al amar mimaba con nubes!,

fue justo después de un verso que
el silencio de tu cuerpo de
fuego me humedeció,
y fui clamor en tu memoria,
y me elevé desafiándote sin tregua,
porque con cada palabra se encendía el roce de tu alma,
y anduve por la alameda de tu boca
justo cuando empezabas a querer besarme,
causas como al pasar justo antes de la moneda,
que balanceabas en el aire en un eterno quizá,

fue justo después de un verso
que la melodía de tus ojos a mis dedos dibujó,
y me miraste como se mira bajito
encantando mi rostro con tu tormenta,
susurrando al amante de tu calma,
reviviendo el paisaje en mi cabellera,
fue justo cuando desnuda me condenaste a tu piel y a tu amor
y a tus sueños, y fuiste el deseo hacia
todos mis deseos abiertos,
justo después de un verso, tarde, muy tarde en la noche,

fue justo después de un verso
en que me ví desaparecer, camino de tus manos
yo perdido y tú descalza, una lluvia sin agua me llevaba
hacia playas desiertas,
y me extendiste con tus besos,
y decretaste la gravidez de mis murallas,
justo después de un verso como raíces escondiendo llamas,
como sombras que miran sin límites ante inconclusos recuerdos,

fue justo después de un verso y desperté sin ti,
inasible y punzante,
consumido por la divinidad salvaje
de frente a los espejos,

justo después de un verso.

T de S
MRGC
Namaste