jueves, 20 de junio de 2013

Dulce engaño

Un borrador de mí mismo,
así mis letras, un arlequín con
silencio en los labios, un deseo
en las manos y un corazón entregado
vertientemente al alba, así voy,
con una mochila cargada de lágrimas
y una palabra, que es frente y ardor,
un escritor de mis materias pendientes,
arrojando mis versos al mar,

un borrador de mí mismo,
nada casual, ¡acabaré conmigo un día,
cayendo mi vida en cada poema!,
llenaré de pájaros mi pelo, atado al cielo
lloveré una lluvia incesante de estrellas,
como mi infancia, ¡mi ya lejana infancia cuando
mis pies descalzos conquistaban la arena!,
¡mi barba blanca de hoy me recuerda,
que están cerca los fantasmas del camino!,

un borrador de mí mismo,
envuelto en un poeta, me separa la barrera
de los dolores el amor de una mujer,
una jóven mujer llegada, asomada desde
el tiempo, ¡acaso un tímido gemido!, ¡acaso
un alrededor de lo infinito, que no ha muerto!,
a menudo golpeo mi rima llenándola
de agujeros, ¡yo vivo aquí,
a la intemperie, hasta tu llanto!,

un borrador de mí mismo,
mis campanas en quebranto, ¡silencio!,
escucha el amor que te entrego,
escucha la luz a pesar de las heridas,
para que nuestro paisaje siga siendo nuestro mundo,
para que tú el día, y yo la noche de tus caricias, ¡silencio!,
me desnudo para ti, caen mis manos,

un borrador de mí mismo,
¡deseo tu ruiseñor y nada más!,
¡deseo el viento que mece la hoja y tu mirada!,
¡deseo tu valle reposando en mi cama,
y que te abras muy lenta!,
¡deseo tu alma, como una cresta que se oye
más allá de la lluvia!,

un borrador de mi mismo,
¡un dulce engaño de ti!

T de S
MRGC
Namaste