viernes, 14 de junio de 2013

Sangre y ceniza

Mi tiempo de hoy es el ayer,
ayer, cuando deseé tanto crecer
en ti más, sin tu cuerpo, ayer,
cuando viajé por mi edad decidido
a ser tu verdad, el amor de tu vida,
ayer, cuando la vieja herida dentro
de nosotros aún latía, como una
brisa en los ojos humedeciendo
hoy nuestras bocas,

mi tiempo de hoy, mi cielo,
pensar en ti me provoca,
¡tengo tanto miedo a mi corazón y
tus lágrimas de princesa!, ¡temo
olvidarme cuando deseo, regadas sueltas,
algunas estrellas!, hay una palabra en mis
labios que no nace, hay una palabra en
tus labios que espera, ¡no hay motivo para
morir en calma sin haber caído en tu vida!,

mi tiempo de hoy, camina,
luego será la sangre y más tarde
la ceniza, la sangre por haber amado
amarrado a tu piel, sumergido en tu miel
rompiendo en anhelo en cascada, ceniza de
haber sido fuego dividido en ternuras,
entregando las alas, ternura alcanzada de uno en uno
desde el cabello hasta las plantas, ternura saciada de
pureza, en silencio y suelta, hecha de rosas y mar,

mi tiempo de hoy es el ayer,
de aguas rotas y sin embargo, casual,
¡me siento crecer en el viento como
una hoja, de a ratos alma, por momentos
vaga y espesa!, raudal la espada interminable
que somete a tus mejillas, devorando tus ojos,
náufraga de la luna, mi corazón como niña pensativa
cuando a veces la lluvia, tu corazón, tembloroso,
por mi propia existencia desordenada,

mi tiempo de hoy, alianza,
¡he cortado en pedazos los rincones de mis silencios!,
¡he dado por muerto a ciertas cosas, que ya no cabían en
mis manos!, ¡he dejado atrás, muy atrás, más allá del ayer,
los golpes y algunas puertas que a nada conducían!,
sobre tu pecho he dejado mis ojos, sobre tu rostro
todas mis caricias, ¡de cuando en cuando me vuelvo niño!,
no muy alto, no me gusta verme crecido, no muy
importante, ¡me gusta llenar mis ojos de sueños!,

mi tiempo de hoy es el ayer,
¡a veces de un solo golpe la vida nos despierta!

T de S
MRGC
Namaste