jueves, 6 de junio de 2013

¡Ay del silencio!

Mi silencio,
gallardo trigo de mi pensamiento
te dibuja en el aire, mi trazo sereno
se detiene en los surcos de mis deseos
desde que te veo, desde que te siento,
estoy para ti y tú lo sabes,
soy esclavo de mi propio albedrío al escribirte,

y entonces llego a tu boca,
como un trovador del amor que el viento ha señalado,
y juego primero con tus ropas sin dejar de ser
el cielo de tus nubes, y te imagino hablar de mí,
como sólo habla una mujer enamorada,
ahora que estoy tan pleno de silencios y de sombras,
ahora que sorbo todo el aroma que has dejado en mí,
desde que me amas,

y mi silencio, placer lento, a tu encuentro desde
muy lejos envuelto en ti,
una quimera de amor es ese instante fugaz en
que me tienes, porque me tienes,
en tu fatigado vientre enmascarado de pasión,
en tu agitado corazón, cubriendo nuestros cuerpos
de caricias, mi silencio, una conciencia en brisas que
cuando te nombra, despierta,

como extraído del fondo de una piedra, mi silencio, clama por ti,

¡ay del silencio que sobrevive a ti, como en un sueño!,
¡ay de las veces en que recorro tu piel,
en besos insomnes y a destajo, en pasos que pasan para
despues olvidarte, seguro que no te olvido!,
¡ay del silencio, amor mío, que dejas porque quieres,
que me quieres a pesar de la distancia y del tiempo!,
¡ay del silencio cual cántaro infinito!,
¡ay del silencio que grito, ay del silencio que callo!

Como el silencio del mar,
como los caminos que encierran más caminos
sin saber si han de llegar,
mi silencio espera a que tú lo puedas rescatar,

¡ay del silencio amor, morando en ti!

T de S
MRGC
Namaste