miércoles, 5 de junio de 2013

No me sueltes

Y todas las noches
mientras los secretos caen,
y el poniente serrano
es un pedazo encendido,
y el viento es una blanca seda
hecha de todas las cosas,
y las horas turbias revuelan abiertas
casi todas las noches,
en ti, junto a ti,
acorralado entre tu sueño y tu sendero,

y entre mis labios y tu voz,
cuando todas las noches juegas escribiendo mi nombre
con luces de estrellas,
desvistiendo a la lluvia,
¡oh mariposa de ensueño!,
¡ay mariposa de arrullo!,
¡quien pudiera volverse noche callada y sencilla!,
para ser la palabra que entonces comenzó una vez,
a la orilla de tus ojos,

y todas las noches deseando,
liberando pájaros por tus largos caminos,
al grito del mar desbordado hacia el cielo,
ese cielo en mi cuerpo interminable, como mi alma
esa calma, de profunda lentitud cuando siento tu piel,
y que me recorres con tus labios,
y te desenredas a veces alta, otras vela,
y te fatigas hambrienta entregando los brazos,
en perfecto remanso de juventud y embriaguez,

y todas las noches, fecunda y esclava,
besando al amar con tus grandes ojos en versos,
tocando al buscar con tus manos,
¡quien supiera guardar!, ¡quien tuviera!,
el delirio suelto de un gemido,
los anclados besos recibidos,
viendo tu boca perseguido de ti, todas las noches,
como un silencio enamorado latente,

todas las noches, en que puedo sentir en que un árbol me atrapa,
y puedo mirar hacia arriba como se disputan
las distintas lunas una rama,
y puedo descender de una nube y tocarte,
y decirte ¡qué linda estás mi amor, TE AMO!,
y así todas las noches,
y yo te espero desnudo, sin máscaras, abierto a ti,
¡no me sueltes!

T de S
MRGC
Namaste