viernes, 28 de junio de 2013

Hablaste en gemidos

Hablaste en gemidos,
como un árbol entreabierto
fuiste un rayo que desde el cielo
quebróse tus ojos, y desnudara tu rostro
en interminables pasiones, te partiste en
dos y te sentiste dos corazones
de un sólo latido,

hablaste en gemidos,
en mi alto follaje desataste tu aire y
con tu acostumbrada libertad, me hiciste
tuyo, de tu sonrisa hasta de tu sombra,
tu voz desgranó mis labios, tus pasos
tintinearon en mi piel, mujer, ¡mujer!,
¡tus manos, y aquel atormentado baile de tu boca!,

hablaste en gemidos,
reposaste tu sangre en la mía y fuiste la
razón y el amor de dos deseos desnudos,
de dos almas en brisa, viste el sol recostarse
en racimos en mi rostro, vi la luna despojarse
florida y bienamada, ¡quisieron prohibirnos el universo!,
hablaron nuestros cuerpos, tú en gemidos, yo en tus sueños,

hablaste en gemidos,
determinaste mi viento y fui tu aliento tenaz,
tuvimos el amor que otros no se atrevieron,
la fragancia húmeda de dos enamorados,
susurros descalzos sin raíces ni espejos, crecimos
en el reflejo de un cielo a veces abajo,
a veces distante, una mujer, un hombre,
un madero, dos amantes,

hablaste en gemidos,
como una ráfaga de miedos en un rosal,
como una caricia de rocío en un trigal,
como un animal herido que se detiene a mitad
de camino, entre el valle y el agua, gemido errante,
gemido de lluvia, enredado por la distancia fui ese
amor detenido en tu balcón, ¡soy ese amor de un país remoto!,

hablaste en gemidos,
¡cuando levantes tus ojos, repetirás mi nombre!

T de S
MRGC
Namaste