miércoles, 5 de junio de 2013

Designio

Tu inocencia se arruga con
las máscaras, el azar de
tus ojos no encuentra
al ruiseñor si lamentas,
bajo la luna y el sol nada puede
hacerse si no eres poesía,
si no te vistes de manos,
si tu corazón no se quema,
si no esperas la ternura
que te conmueve,
si no te dejas amar,

¡déjate amar!,
que sepan los que murmuran
que me verás un día,
que mis brazos serán tus brazos
cuando tu nombre y mi nombre,
cuando tus labios bailen junto al río
que despiertas en mis sueños, cuando te sueño,
¡déjate deseo!, y tu aire será mi noche,
tu verso blanco mi costa,
mi tiempo, tu cuerpo húmedo de mi piel,
¡y ya verás mujer!,
no quedará beso sin gastar cuando te dejes amar,

¡déjate amar que yo,
yo dejaré que me ames!,
con una entrega que despoje llenando la desnudez,
con el fuego y la lluvia entrelazados
ante el rostro petrificado del cielo,
¡y serás vuelo!, de no sólo nacer sino también arena,
arena de haber sido ante el mirar de las olas,
quietud de sentir sombra
dentro de las hojas que el árbol y el viento han perdido,
¡déjate amar!, un designio jamás renunciado
resbalará por ti,

¡déjate amar así, amor mío!, mi amor,
que tu cabello se enrede en mis manos,
que me mires, llevándome suavemente hacia tu boca,
que la tempestad que tantas veces tu sexo, hoy me cobije,
extendido y errante por tus párpados,
erizado y ardiente por tus gemidos,
¡déjate amarme así!,
y yo leeré poesía en tus ojos,
y le escribiré mil libros a tu piel y sabrás mujer
que un día yo decidí quererte,
ellos dirán "que fue un ráfaga de amor tempestuoso",

¡déjate amar!,
que frente al mar que tú conoces,
que frente a las piedras en que mis ojos se pierden
seremos un día y para siempre, tú y yo,
para que mi cuerpo no sea ese espacio,
para que ese vacío no sea tu ausencia,

¡déjate amarme!, ¡déjate amar!

T de S
MRGC
Namaste