viernes, 28 de junio de 2013

Aprender a volar

Aprender a volar,
¡quién pudiera creer que me
hallo solo en el aire!,
y despojado del silencio me
incline para verte, y temblando
desde el agua, nombrarte,
con palabras que me den de
ti una estación, con un corazón,
que fuera antes y solamente una caricia,
¡quién pudiera sentirte a ti
cuando en mí estoy!,

aprender a volar,
llegada la noche y fundirme en tu
descanso, mojando tus párpados
desnudos con mis labios,
reclamándole a tu sed tu paisaje desde
siempre, aunque mis versos sean un
óleo tardío y tu sombra me llene los
centros, aprender a volar,
porque te extraño, porque te espero,
porque en tus sueños me dirás lo que el
mar de tus vastos mares, gime,
¡quién pudiera rendirse a la complicidad de tu piel!,

aprender a volar,
como nace un deseo sobre torres de colores,
una voz que entre los barrotes a fuerza de
rebeldía se lanza a por tu cuerpo,
bebe de tus hojas dormidas,
y acaricia tu destino hacia las aves de
tu juventud, aprender a volar
mientras divagas en suspiros
y a mis vientos tú te entregas,
¡quién pudiera ser la piedra
en donde tus suaves recuerdos!,

aprender a volar
porque TE AMO,
¡quien pudiera pasear de tu mano por la orilla lejana
del cielo, y sentir el golpeo de las olas,
y romper lo pequeño de la arena!,
¡quien pudiera!, si aprender a volar fuese tu boca
y me dejara llevar por tu despertar,
si aprender a volar fuese mirar como te miraba,
con ojos lentos como de alba,
umbral en ráfagas dichoso de lo que siento,
¡quien pudiera por un momento,
en tu delgado aroma encontrarte cerca!,

cerca,
mientras hago mis cosas y mi vida y tú me piensas,
y te imagino mía, mía sin saber si estás, y tú me llamas,

aprendiendo a volar, aprendiendo a volar.

T de S
MRGC
Namaste