miércoles, 5 de junio de 2013

Amor de luna

Bien debes saber tú,
sereno cielo, que tu manto
es su cuerpo, que tu tiempo
el velo de sus ojos, que tu
voz es el aire robado a su sonrisa,

dirán que te miran,
quienes fabulan creer en ti,
¿cómo mirar a quien jamás descansa?,
no hablas, no cautivas, no preguntas
y sin embargo conmueves, como ella,
tu eterna lejanía place en los colores,
eres unos labios en absoluta libertad.

Bien debes saber tú, gran horizonte,
que dictas las leyes superiores,
que distingues entre esclavos y "señores",
que escuchas donde todo es desolación,
que ella es mi razón, mi solo enunciado,
la luz de mis pupilas que gimen y sollozan,
sin el aliento de su boca en mi boca,
sin encontrarla a mi lado tan siquiera una vez,

dirán que el ayer es como una rama hueca,
como sentir el viento que sopla mientras alguien llora,
¿cómo encontrar la sombra de quien no tiene lados?,
no rasgas las ropas, jamás dices adiós,
eres el abismo de ti mismo,
el alma reconocida como un loco empeño,
del amor haces un sueño, mientras esas hojas languidecen a tus pies.

Bien debes saber tú, ruiseñor tímido,
que estremecido estoy cuando la siento,
que mis desvelos me inundan cuando ante mí la última estrella,
que soñar es saber que me mira,
como una poesía jamás leída pero precisa,
con aquel "había una vez ... ", había una vez, así dije,
y vi la brisa fugaz de un roce,
y fui el goce sin entenderlo,
y por vez primera supe quien era, y también ella.

Dirán que el amor es como el agua a las flores,
que amando te olvidas de tu nombre,
que una mujer y un hombre de tanto mirar la altura,
se pueden volver el cielo y su enamorada luna.

"La embriaguez de mi aroma enamorado
me deja en mi lecho blanco,
tras de mi oscura inmensidad".

T de S
MRGC
Namaste