lunes, 24 de junio de 2013

Al despertar

Un poema más es un poema menos,
y a mi lado estás,
los fantasmas saben que cercano
a la medianoche yo camino
sin hacer ruído, vago, vuelo entre
palabras, nada me provoca y me hundo en mí,

mis manos crecen,
la luz de la puerta se agita como si
hablara sin motivo, los dedos se arrastran
entre las teclas de este teclado, trato de
serenarme, ¡me siento elevado y distante
de mi cuerpo!, y entonces lloro, y mis
lágrimas caen impunemente
por mi rostro, ¡siento al cielo más cercano!,
lentamente parezco más yo,

¿quién soy yo?, Dios mío, ¿quién soy?,
se abre mi pecho al dolor como a un
abrazo necesario, ¡no siento los labios!,
mi cama se ha vuelto una cuna
de hierro y hasta el reloj de pared parece
fatigado, llorar, soñar, desear, dejarse ir
como un niño silencioso entre los párpados
de la noche, mi cuerpo no cesa de temblar,
cuando todo se sumerge, cuando todo parece una
réplica del silencio,

¡dejo huir un suspiro!,
un latido en el aire como jaula de pájaros,
¡nadie dirá jamás que uno simplemente se
duerme!, cerrar los ojos no es todo, sólo
es el comienzo de abrir la puerta a los
sueños, de morirse despacio,
pero tan lento y despacio que el sendero
se vuelve ventanas y vidrios rotos,
ríos y arena en despojos,
¡quise gritar para que alguien me oyera!,
la voz no sirve de nada en estas circunstancias.

Debí soñar mucho tiempo así,
mi sentimiento se tornó súbitamente claro,
me levanté en penumbras tratando de
disimular la espesa oscuridad y mis
miedos, eran mis primeros momentos
al despertar, el ensueño negándose a
todo y a mi lado estás, no estaba
seguro de aquello pero te anunciaste
brúscamente ante mis ojos, eras tú,
me comprendí de ti, enamorado,

entonces me vi, pero no ya a mi mismo,
era nosotros ante el espejo, ¡creo que te besé y
me quedé abrazado a tu espalda!

T de S
MRGC
Namaste