martes, 25 de junio de 2013

Acaso llueva sobre el sol

Cuando mi aire se vaya
me abrazaré al mar,
cuando gritar no sirva de nada,
derramaré en poesía,
mitad hombre sediento de hojas,
mitad viento de silencios y aguas,

cuando mis ojos desmedidos no
encuentren, cuando mis brazos
rendidos sean útiles de titiritero,
cuando mi ardiente luz me acuse
para siempre y tu luz, tu húmeda
luz sea mi morada, descansaré mis alas,
mitad Picasso ardiente en heridas,
mitad manantial, abanico en brisas y nubes,

cuando no pueda asomarme a mi voz,
y tu voz inocente sea de luna extraviada,
y me incline a tu boca para besarte,
y un ancho relámpago de finas manos
se aquiete en tu rostro, te sabré bella
andando en flor, donde mi corazón
conmueve y reposa,
mitad rosa que no cabe en tus ojos,
mitad camino donde tú me esperas,

cuando no haya nada más que tú,
y seas tú a quien deseo, y tu cuerpo me
responda estremeciéndose en mí,
cuando no pueda descubrir a aquel Neruda
de pequeños pasos, y el Martí dentro de ti batalle
como una fiera labrada en riendas,
mitad de mi Lorca mecerá en mi alba
nuestra canción de cuna,
mitad ternura la de Machado,
acaso llueva sobre el sol en ancho río,

cuando nuestros cuerpos estén frente a frente,
y seamos dos palabras, tú y yo,
Borges será el hacedor, del tiempo, del llorado amor,
del laberinto que escapa de las piezas de ajedrez
del viejo tablero,
mitad Cernuda cuando seamos instantes ¡y tan claros!,
mitad Octavio, más allá del amor y las palabras,

acaso llueva sobre el sol en ancho río.

T de S
MRGC
Namaste